1. Coniston versus KKR, por el control de Storer
2. RJ Reynolds Nabisco "versus" KKR
3. El MBO de General Cable
Hacia finales de 1984 la empresa Storer Communications
Inc. una de las principales cadenas de TV por cable de los EE.UU., se encontraba
con un nuevo año de pérdidas a lo que había que añadir
un apalancamiento bastante alto: 2,64 (precio en Bolsa inferior 60
dólares por acción.).
En marzo de 1985 un grupo de accionistas
(liderado por el banco de inversión Coniston Partners y que controlaban
el 5,3% de las acciones de Storer) disconformes con la política
seguida por los directivos de Storer formaron un grupo denominado "comité
para el valor total de Storer Com." (CVT), cuyo objetivo era obtener el
control de la empresa a través de una batalla por la delegación
de voto en el mes de mayo y una vez conseguido esto, liquidarían
los activos de Storer con lo que esperaban conseguir unos ingresos por
valor de 2.000 millones de dólares, es decir, entre 90-100 dólares
por acción. Aducían que la directiva actual era incapaz de
mejorar la gestión de la empresa y, además, anunciaban que
renunciarían a ejercer cualquier potencial pacto de recompra (órdago)
que le fuese ofrecido por Storer. Como consecuencia de todo esto el precio
en Bolsa se situó en 70,125 dólares por acción.
El equipo directivo se defendió
aduciendo que la oferta de Coniston y CVT no convenía en absoluto
a los accionistas, puesto que en pocos años cualquier accionista
de Storer ganaría más que lo que ahora le pagaría
el grupo disidente (estimaban 200 dólares por acción en cuatro
años –lo que implicaba un crecimiento medio anual del 30%). También
se embarcó en un litigio legal con ánimo de ganar tiempo
para organizar mejor su defensa. Hacia mediados de abril, el equipo directivo
de Storer anuncia que está buscando un caballero blanco en el que
apoyarse para rechazar el ataque, pero la mayor dificultad para que alguien
quisiera hacerse con el papel, estribaba en el alto endeudamiento a largo
plazo que soportaba Storer. La defensa se completaba con una carta a los
accionistas en las que se les decía que si Coniston se hacía
con la empresa y la liquidaba, entre los impuestos y la dificultad de vender
a buen precio los activos, vendrían a recibir unos 63 dólares
por acción. Lógicamente Coniston envió otra carta
intentando demostrar todo lo contrario (el valor en Bolsa ascendía
ya a 75 dólares por acción).
El equipo directivo lanzó una OPA-LBO
a finales de abril por el 36% de las acciones de Storer, consistente en
pagar por cada acción 40 dólares en dinero y 60 en bonos
subordinados a diez años. Por aquel entonces, aparece en escena
Kohlberg, Kravis, Roberts (KKR) proponiendo pagar 75 dólares por
acción en dinero más 25 dólares por acción
en acciones preferentes a lo que se añadiría un número
indeterminado de warrants para adquirir el 10% de las acciones ordinarias
de la nueva empresa. La directiva de Storer consideró a la oferta
de KKR como beneficiosa para sus accionistas por lo que decidió
retirar la suya y adherirse a ésta última.
Tras la batalla por la delegación
de voto el consejo directivo de Storer quedó formado por cuatro
consejeros disidentes y cinco a favor de la antigua directiva. Un mes más
tarde aparece en escena un nuevo comprador, Comcast Inc., una compañía
de televisión por cable que ocupaba el lugar número 16 del
ranking; Su oferta era de 98 dólares por acción (83,5 en
dinero más 15 en acciones preferentes, bonos cupón cero y
warrants) y era financiada por Merryl Linch. Por si fuera poco un nuevo
tiburón financiero aparece en escena, se trataba del famoso Ivan
Boesky, que junto con un grupo de inversores se hacía con el control
del 9,6% del capital de Storer con ánimo de obtener beneficios a
través de la especulación.
Por fin KKR hizo una última oferta consistente
en pagar 91 dólares por acción más un warrant valorado
en 4,72 dólares para adquirir acciones ordinarias en la nueva compañía.
Storer hizo, además, un contrato de bloqueo con alguno de sus activos
fijos en favor de KKR, consistente en que si un tercero adquiría
la compañía, el famoso grupo inversor se quedaría
con dichos activos. Esta oferta de KKR fue la triunfadora y en noviembre
los accionistas aprobaban la fusión con la aquiescencia de CVT,
que al fin y a la postre se había salido con su objetivo de conseguir
un valor para cada acción de Storer entre 90-100 dólares.
En la tabla 1, se puede observar cómo
se financió la operación a través de siete tipos de
financiación distintos. Al final de la operación KKR y sus
asociados controlaban el 83% de la nueva empresa, la directiva controlaba
un 7% y el resto estaba en manos de los accionistas originales de Storer.
Tabla 1 La financiación
del LBO de KKR sobre Storer (cifras en millones de dólares)
Fig.1 Estructura de la fusión
SCI-KKR con Storer
Preguntas:
1. Ivan Boesky era conocido, en aquellos días,
como “el Señor Arbitraje”, en esta operación se entiende
por qué. Coméntelo.
2. Comente cuántos sistemas defensivos
observa en el caso anterior y en qué consisten.
3. ¿Cuál es el grado de apalancamiento
del LBO organizado por KKR?
En el último tercio de octubre de 1988
la dirección de una de las empresas más importantes en el
mundo tabaquero y alimenticio, la RJR Nabisco, lanzó un MBO con
el objetivo de adquirir la empresa a un precio de 17.000 millones de dólares
(75 dólares por acción), como sistema defensivo al saberse
amenazada por uno de los más importantes tiburones financieros del
momento, el grupo inversor Kohlberg, Kravis, Roberts (KKR).
KKR no se hizo esperar y pocos días después
lanzó una OPA sobre RJR Nabisco por un valor de 20.300 millones
de dólares (90 dólares por acción), bajo el modelo
LBO, es decir, financiándola con endeudamiento. Analizada la propuesta
de KKR, el presidente de la compañía amenazada, F.R.Johnson,
contestaba diciendo que la oferta no beneficiaba a los intereses de los
accionistas, de los empleados y clientes de su empresa. Y que iniciaba
conversaciones con los bancos de inversión Shearson Lehman Hutton
y Salomon Brothers con el fin de mejorar la OPA sobre su propia empresa.
A comienzos de noviembre RJR Nabisco mejora el precio de su MBO estableciéndolo
en 92 dólares por acción (21.160 millones de dólares)
de los que pagaría 84 dólares en metálico y ocho en
títulos bursátiles (todo ello representaba una prima para
los accionistas superior al 50%). Por si fuese poco un tercer grupo financiero,
Fortstmann Little & Co., parece interesado en controlar Nabisco y anda
buscando la financiación necesaria para lanzarse al ataque.
La financiación de ambas ofertas públicas
de adquisición, el MBO y el LBO de KKR, se haría a crédito
sobre los activos de la compañía, lo que podría llevar
a que, sea cual sea el ganador, se liquide el negocio alimentario que en
1985 fue adquirido por RJR Reynolds por 4.900 millones de dólares.
Pero quien realmente anuncia su intención
de hacerse con el control de Nabisco es un grupo inversor liderado por
First Boston y la familia Pritzker de Chicago, que anuncia una OPA por
valor de 23.800 millones de dólares (104 dólares por acción)
ampliable si fuese necesario en 3.000 millones más. Por otro lado,
el sindicato de obligacionistas de RJR Nabisco (que incluía a Metropolitan
Life e ITT Corp.) ha iniciado litigios legales contra la compañía,
puesto que consideran que el valor de sus obligaciones va a descender como
consecuencias de los LBO interpuestos, que las convertirán en bonos
basura, lo que no les interesa en absoluto.
Por fin, KKR amplió su oferta a 109 dólares
por acción (24.800 millones de dólares, de los que la cuarta
parte se financiarán a través de bonos basura emitidos a
través de Drexel Burnham Lambert y Merril Lynch), que serían
repartidos de la siguiente forma: 81 dólares en efectivo, 18 en
acciones y 10 en otros títulos adicionales. Con esta oferta, el
1 de diciembre de 1988, el comité formado especialmente para decidir
a quién se adjudicaría la compañía decidió
que KKR se hiciese con el control de RJR Nabisco pagando una prima superior
al 82% a los accionistas de ésta última. KKR se comprometió
a mantener el conglomerado industrial lo que implica no disgregar la mayor
parte del negocio alimenticio.
Para hacer frente a la amortización anticipada
de parte de la deuda KKR vendió parte de los activos de alimentación
(Nabisco Europa -entre cuyos compradores estaban Tabacalera y Danone- y
Nabisco Sudáfrica, entre otros), aunque a mediados de los años
90 recompró parte de su negocio europeo. Algo más de un año
después de la operación de adquisición, el mercado
de bonos basura se derrumbó lo que permitió a KKR recomprar
los que había emitido para financiar su LBO y refinanciarlos mediante
deuda principal.
Epílogo
En marzo de 1996 se desató otra batalla
interna dentro de esta compañía. Los conocidos tiburones
financieros Bennett LeBow y Carl Icahn (que poseen el 4,8% de las acciones
de la empresa) intentaron ganar una lucha por la delegación de voto
con objeto de cambiar al equipo directivo de la compañía
y proceder a una escisión parcial de su negocio alimentario, dado
que según ellos la sinergia entre los negocios tabaqueros de RJR
y el alimentario de Nabisco es de tipo negativo. Se basan, entre otras
cosas, en que el precio de las acciones lleva los dos años últimos
años oscilando en una banda de 30-35 dólares por acción,
y creen que la escisión haría que el precio se situase
en unos 44 dólares por acción. Al final no lograron su objetivo.
Pero en 1999 Carl Icahn volvió a
la carga con renovados bríos y esta vez la compañía
tuvo que escindir su negocio alimentario del tabaquero, sobre todo porque
era claro que las demandas de los fumadores enfermos de cáncer de
pulmón y garganta contra las empresas tabaqueras empezaban a dar
serios disgustos a éstas últimas haciendo caer el precio
de sus acciones e impidiendo, en el caso de RJR Nabisco, crecer al negocio
alimentario.
Preguntas
1. Comente por qué el sindicato de
obligacionistas se querelló contra el equipo directivo de RJR Nabisco.
2. FR Jhonson, el presidente de RJ Reynolds,
aumentó su oferta inicial de 75 dólares por acción
a 92 dólares. Desde el punto de vista ético, ¿qué
le parece esta operación?.
3. Comente la idea de Carl Icahn acerca de
la escisión de RJR Nabisco.
Como ejemplo de MBO realizados en España
con financiación de entresuelo podemos citar el caso de Global Cable,
cuya concreción tuvo lugar en enero de 1989 y ha resultado ser uno
de los principales MBO realizados en Europa puesto que fue valorado en
unos 31.000 millones de pesetas. Cantidad por la que los directivos de
la filial española de General Cable adquirieron la totalidad del
paquete accionarial, que estaba en poder de la multinacional americana
Pen Central Co., principal accionista hasta dicho momento.
En el diseño y estructuración
del MBO han intervenido las siguientes empresas financieras: Bankers Trust
como principal banco agente, que se encargó de canalizar la adquisición
de las acciones y de diseñar la operación financiera; Los
bancos Santander de Negocios, Paribas y BBV, que participan como prestamistas
en la operación comentada; la empresa consultora Arthur D. Little
cuya misión es valorar la empresa a adquirir y estudiar su viabilidad
futura; la auditora Arthur Andersen, que aconseja la búsqueda de
un socio tecnológico; y, BICC, la segunda compañía
europea del sector, que actúa como dicho socio.
El MBO se estructuró de la forma mostrada
en la figura 2. Obsérvese el gran tamaño de la deuda principal,
el 77% del total de la financiación (24.000 millones de pesetas),
la cual fue suscrita por una sindicato bancario compuesto de 25 entidades
financieras nacionales y extranjeras, capitaneadas por los bancos mencionados
anteriormente; esta deuda está asegurada con base en sus activos.
La deuda subordinada, que alcanzó los 4.000 millones fue suscrita
por el socio tecnológico BICC, actuando como bancos agentes el Banco
de Santander y su socio europeo el Royal Bank of Scotland. Y, por último,
el capital social ascendió a 3.000 millones. Como se aprecia el
apalancamiento de esta operación está situado en un valor
de 9 (por cada peseta propia hay 9 ajenas).
Fig.2 Estructura de la financiación
del MBO de General Cable
Cuando se realizó la operación se pretendía que la estructura de poder de la empresa cuatro años más tarde se repartiese entre los directivos con el 51% y BICC con el 49% restante, aunque nada más realizarse el MBO, ésta última compañía sólo controlaba el 20% y los directivos un pequeño porcentaje, puesto que el resto estaba en manos de los principales bancos intervinientes en la operación financiera. Transcurrido dicho período los directivos no consiguieron los objetivos marcados por los prestamistas de la operación y el socio industrial BICC pasó a detentar la mayoría del capital. En todo caso, en 1995 el, entonces, Banco de Santander se hizo con la mayoría del capital de la empresa aduciendo motivos estratégicos de cara a posicionarse en el mercado del cable en España.